"Si el dueño te manda a matar, tienes que hacerlo" - Dromómanos
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Hace una semana casi me matan. Tengo el brazo roto, con nueve puntos y dos más en la cabeza. No tenía permiso del dueño de la favela para robar. Pero yo y otro chico fuimos por un coche. Lo dejamos guardado y fui a ver a mi tía. Cuando salí del portón me empezaron a golpear con una pala. Me llevaron a la cima del morro para matarme. Mi padrastro llegó justo a tiempo. Habló con el dueño de la favela y me liberó.

 

De niño pensaba que iba a servir en el cuartel y ser paracaidista. Mi mamá me decía que nunca fuera a la boca (venta de drogas), que no jugara a eso, pero cuando crecí me llamaron y entré. Tengo 15 años. Era abastecedor. Cuando se acaba la carga traes más. Ganaba 600-800 (reales) a la semana. Tenía carro, moto, mujer, dinero… Nunca imaginé que todo iba a salir mal.

 

Ese día creí que iba a morir, pero Dios me dio una oportunidad. Pensaba en mi madre, en mi padre, en mi novia y en mi hijo, que tiene un mes. En esta vida todo el mundo tiene hijos rápido, fácil. Un día mi novia me dijo que no fuera a la boca, había soñado que iba a morir. No le creí. Pero ese día el chico a mi lado murió. Un policía entró y le dio un tiro en la cabeza. No fue suerte. Fue Dios. Nadie tiene suerte.

 

Yo nunca maté. Pero si un día el dueño te ordena matar, tienes que hacerlo. Estuve en varias ejecuciones. Una persona se dedicaba a cortar, o los tiraba al río, con los cocodrilos. Matan, cortan, hacen microondas (quemar con neumáticos a una persona). Hay gente que está ahí y se ríe. Yo quiero una nueva vida. Tengo varios amigos que murieron. A dos primos los cortaron en pedazos. A otro amigo le dispararon en la barriga. Ahora mi papá quiere que trabaje vendiendo fruta en la calle.

 

Río de Janeiro, Abril 2017.

 

*El nombre de esta persona es ficticio por motivos de seguridad.

 

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Extraficante

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¿POR QUÉ MATAMOS?